
Psicología y Moral
By Patricia Naranjo
La moral, desde una intención teórica y conceptual, se convierte en un reto y un tema de difícil abordaje. La verdad absoluta sobre lo que es la moral se convierte más bien en una verdad cultural que, en lugar de establecer criterios específicos e inamovibles, genera la posibilidad de entender el concepto desde la flexibilidad de la construcción social humana.
Sin embargo, es posible pensar en el aporte de Sánchez Hernández (S.A) cuando refiere:
“se está haciendo referencia, de alguna u otra forma, a la relación del ser humano con los demás, con él mismo y con las cosas, por lo que, independientemente de la posición subjetiva, objetiva u objetivo subjetiva que se adopte a la hora de analizarlos, resulta imposible realizar un abordaje de los mismos sin utilizar alguna categoría psicológica y mucho menos posible será explicar la posición adoptada al tratar el tema, para lo cual siempre habrá que hacer referencia a la subjetividad del ser humano”. (pg. 12).
Desde esta perspectiva, el aspecto ético y moral es una construcción que propende por el relacionamiento armonioso entre el sujeto y su contexto social directo, de esta manera, las formas “correctas” o “incorrectas” de dicho relacionamiento, se establecen desde una especie de código sociales, representaciones que son seguidas por el grupo y a las cuales el sujeto se une por considerar necesario encajar en la sociedad desde el inicio de su desarrollo físico, emocional, cognitivo y comportamental.
El desarrollo moral: Piaget y Kohlberg.
Entendiendo la psicología del desarrollo como aquella que posibilita la comprensión de cada uno de los ciclos vitales y la relación de cada uno con el comportamiento, la cognición, la emoción y la moral. Es posible pensar que dicha psicología también se ha preocupado por la forma en que la moral se gesta y evoluciona en el ser humano desde su nacimiento hasta la adultez. En la línea temática se han ubicado varios autores, sin embargo, para el presente marco teórico se considerarán los aportes de Piaget y Kohlberg, su fiel discípulo.
Piaget es un exponente preocupado por el tema de la moral. “parte de un concepto de lo moral como moral del deber ser, que se expresa en reglas. Aunque la moral del deber ser es de la filosofía kantiana, Piaget restringe su sentido al considerarla un conjunto de reglas”. (De Posada. 1998) Desde esta perspectiva lo que a Piaget le interesa conocer es el cumulo de reglas morales que el niño tiene como herramienta para llegar a una idea de la estructura moral que dicho niño tiene. Según Piaget el desarrollo moral se instaura en las reglas mismas y existen dos etapas a través de la cuales el niño las interioriza.
La primera se llama heteronomía es la regla impuesta por el adulto y que se asume por el respeto que el niño siente por el adulto mismo.
La segunda, llamada autonomía donde, al final de la infancia, el niño se asume en cooperación con el adulto y lo comprende como un igual, de manera que asume las reglas como elemento inherente a su comportamiento.
Piaget enfoca sus procesos de investigación a la comprensión de las reglas que el niño aprende y a través de la observación de estas, logra identificar las fases, la motivación, la intención y el concepto de justicia.
Mas adelante un discípulo de Piaget llamado Kohlberg, considera que el aporte de Piaget tiene faltantes importantes, de manera que reestructura su teoría aumentando el número de etapas en el desarrollo moral del niño al tiempo que replantea el concepto de moralidad. Para Kohlberg, “el desarrollo moral sería entonces una progresión hacia la consideración de lo justo” (De Posada. 1998). Y se lograría a través de cinco etapas. La última alcanzaría la edad adulta.
“en el nivel 1 la persona es preconvencional, de manera que las reglas y expectativas sociales son externas al yo; en el segundo nivel, la persona es convencional, de modo que el yo se ha identificado o a internalizado las reglas y expectativas de otros, especialmente de la autoridad; en el nivel III la persona es post-convencional en el sentido de alguien que se ha diferenciado de las reglas y expectativas de otros y define sus valores como principios autoimpuestos. Las fases IV y V se desarrollarían en la etapa seis, etapa en la que el agente moral debe coordinar de manera consciente la equidad y la benevolencia si de veras quiere resolver los problemas morales. La benevolencia exige también la beneficencia, de manera que se promueva el bienestar’ de los otros y se evite su sufrimiento. Ello presupone la noción de equidad, es decir, el reconocimiento de la igualdad de todos, gracias al intercambio de perspectivas” (De Posada. 1998).
Aunque ambas teorías tienen estructuras teóricas y conceptuales potentes, es preciso mencionar que ampliar el numero de fases dentro de la teoría de Kohlberg, profundiza en la moral como un proceso complejo que implica elementos externos al sujeto, al mismo tiempo que lo involucra activamente en la introyección de elementos cognitivos que le permiten una construcción constante de los lineamientos éticos y morales que se encuentran inmersos dentro del contexto social que lo contiene.
Los elementos cognitivos que menciona Kohlberg incluyen conceptos como el de simpatía y el intercambio ideal de roles, la universalización y la justicia, entre otros.
Kohlberg definitivamente, lleva al niño o niña en una onda de elaboración cognoscitiva que tiene como consecuencia conductas especificas de seguimiento de las normas, las reglas y la construcción mental sobre lo correcto e incorrecto, sobre lo que puede y no negociarse con la intención de ser socialmente asertivo al tiempo que humanamente moral, ético y normativo.
